Al abrirlo, se proyectaba una luz que no podíamos ver pero que al llegar a mis ojos, se convertía en arcoíris porque había en ellos una lágrima de emoción. Metía la mano y sacaba un collar de princesa enmarañado entre los dedos, un arco y algunas flechas para jugar a los indios y un caballo por si jugábamos a los vaqueros, muñecas rosas, pelotas amarillas… todo lo iba dejando en el suelo a mi alrededor. Cuando ya no había nada más que sacar del baúl te miraba ansiosa y te preguntaba a qué jugábamos. Entonces el arcoíris de tus ojos alumbraba la habitación.
POESÍA LOCA 17
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*Llaman a la puerta.*
*Insistentemente.*
*Abro.*
*Un sobre gigante*
*me mira con ojos fríos*
*y dice mi nombre y apellidos.*
*Sí.*
*Soy yo.*
*Paquete para us...
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