Al abrirlo, se proyectaba una luz que no podíamos ver pero que al llegar a mis ojos, se convertía en arcoíris porque había en ellos una lágrima de emoción. Metía la mano y sacaba un collar de princesa enmarañado entre los dedos, un arco y algunas flechas para jugar a los indios y un caballo por si jugábamos a los vaqueros, muñecas rosas, pelotas amarillas… todo lo iba dejando en el suelo a mi alrededor. Cuando ya no había nada más que sacar del baúl te miraba ansiosa y te preguntaba a qué jugábamos. Entonces el arcoíris de tus ojos alumbraba la habitación.
MI ESQUELETO Y YO
-
*Cada vez son más*
*los días que no estoy.*
*Esos días*
*no sé quién*
*se hace cargo*
*de mover mi esqueleto.*
*Yo no.*
*Yo me he ido a otros mundos.*
*Y rec...
Hace 1 día