Al abrirlo, se proyectaba una luz que no podíamos ver pero que al llegar a mis ojos, se convertía en arcoíris porque había en ellos una lágrima de emoción. Metía la mano y sacaba un collar de princesa enmarañado entre los dedos, un arco y algunas flechas para jugar a los indios y un caballo por si jugábamos a los vaqueros, muñecas rosas, pelotas amarillas… todo lo iba dejando en el suelo a mi alrededor. Cuando ya no había nada más que sacar del baúl te miraba ansiosa y te preguntaba a qué jugábamos. Entonces el arcoíris de tus ojos alumbraba la habitación.
MAGIPOEMAS 69
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*Noche de viernes.*
*Monas pintadas.*
*Aúllan los lobos.*
*Sonríen las hienas.*
Hace 21 horas