domingo, 13 de septiembre de 2009

El baile.



El olor a sudor se pega al colchón porque, en medio de esta guerra, las sábanas se refugiaron bajo el somier. Nos hemos atrincherado en el día con unas tupidas cortinas negras, y la lámpara, apenas es un elemento de decoración. Las amapolas de la pared no se mecen por mucho que se mueva el cabecero y en la caracola no retumban ni el mar, ni el viento. El olor a sudor se pega al aire de este baile de necios.