lunes, 19 de enero de 2009

La tierra es redonda



-Tu padre se ríe de mí- dijo su madre a Gloria mientras daba vueltas al café- me dice que la tierra es redonda y que estamos cabeza abajo. Yo le dije que eso no puede ser, que nos caeríamos y se rió.
No le importaba saber qué forma tiene la tierra, ni si los americanos llegaron a la luna antes o después de que lo hicieran los rusos. Le importaban cosas mucho más sencillas y menos trascendentales. Que la casa estuviera limpia, que la despensa rebosara comida, que sus nietos no padecieran fiebre o que Gloria fuera a comer a su casa los domingos.
Sin embargo a Gloria, se le encogió el estómago al escucharla. Se levantó a por el atlas, apartó los cafés de la mesa y lo abrió. Le explicó sin fórmulas porqué se caen al suelo las cosas y le señaló en un mapa el país en que vivían.
-¿Y dónde marchas de vacaciones?- le preguntó mientras se fijaba en los dibujos de colores.
-A Nueva York mama. Mira está aquí- posó el cigarro en el cenicero y trazó en el mapa una línea imaginaria.
-Hija, cada día te vas más lejos…a saber lo que irás a comer…
Porque a ella no le importaba si la tierra era redonda si su marido mientras se reía le abrazaba… le importaba que Gloria fuera a comer con ella los domingos.



(Foto de una fuente de Valladolid)